Yizette Cifredo/ September 21, 2011/ De Humanos/ 5 comments

En las últimas semanas he vivido hermosas experiencias que me han tocado como no se imaginan. Uno no entiende la grandeza del “perdón” hasta que lo vive desde otra perspectiva. Hay quienes se excusan o sólo piden disculpas, y lo hacen si entienden que “hicieron algo mal”. Es decir, no pronuncian la palabra PERDÓN. Se excusan y disculpan bajo la estricta condición de ellos entender que están mal. También hay quienes piensan que no son quienes para perdonar o que únicamente le piden perdón a Dios. Respeto sus posturas, aunque no las comparto. En mi caso, basta haber lastimado a alguien, aunque no haya sido mi intención. Independientemente, esté bien o mal, si causé daño merece que le pida perdón. Mientras para muchos puede ser un acto de humillación, para otros es un acto de humildad, grandeza y liberación.

¿Cuán poderoso es un PERDÓN? Para quien lo ofrece es un acto, más que humano, espiritual. Se expone vulnerabilidad, respeto, consideración y compasión. Es, simple y llanamente, un acto de amor. No se trata de pedir perdón por no sentir culpa ni por complacer a nadie. Hablo del perdón que sale de la consciencia, de la voz maestra, del corazón. Ese que comienza perdonando a uno mismo y se extiende hasta el otro. Sin embargo, hay quienes no tienen idea de cuanto un perdón representa para quien lo recibe. Luego de un corazón lastimado, de una estima atropellada, de una ilusión rota es muy difícil reponerse. Quizás el perdón no puede borrar el “asalto” ni quitar el dolor, pero regala un respiro de alivio. Le estás diciendo a esa persona “tú vales, tu sentir cuenta, existes e importas y yo te reconozco, te valido”.

Es más hermoso aún cuando ese perdón llega sin ni si quiera haberte enterado de la falta u ofensa. Dos personas a las que admiro más que nunca, me regalaron la oportunidad de crecer en el perdón. Sin necesidad, sin tener ni deber tomaron el teléfono y me llamaron para decirme “no lo sabías, pero te juzgué y me equivoqué; y quiero pedirte perdón“. Dos casos aislados, para mi sorpresa, llegaron como grandes lecciones de amor y compasión. Quizás esas personas pensaron que hacían algo por ellas, no se imaginan cuanto hicieron por mi. A esas dos personas, si leen estas letras, GRACIAS… Su existencia en mi vida, sea casual o permanente, me bendice inmensamente… Personas como ustedes, me hacen un ser humano mejor…

Yz [21.Septiembre.2011]

Share this Post

5 Comments

  1. Me encantaron tus palabras, mas ciertas no pueden ser y me ha tocado vivir el caso, de quienes hieren pero se sienten muy grandes para pedir perdón. Espero esto llegue a mucha gente y si logras hacer reflexionar aunque sea a una persona, sería más que maravilloso.

  2. Que hermosa reflexiva. Gracias por compartir esta vivencia sin lugar a duda nos coloca en parte de tu grandeza por hacernos parte de ella. En mi proceso de sanar el perdon ha sido el protagonico para poder crecer de lo que me ha tocado vivir. !Gracias, Yizette ! Diios a tocado tu corazon para quedarse. 🙂

  3. Tienes toda la razon!!!! luego de haber perdonado a alguien se me quito todo el coraje, rabia y frustación que sentia, me senti liberada y aliviada. Es un proceso, llevará un tiempo en tomar esa decisión del perdon, depende lo que le hayan hecho a uno, pero una vez tomada es lo mejor del mundo.

  4. Con estas hermosas palabras reafirmas el gran ser humano que eres. Después de haberte entrevistado aquel dia para mi asignacion de periodismo, no me quedó duda de lo humilde, lo especial, de la buena fe que tienes y de lo increíble que eres. Por eso mismo te escogí para mi asignación porque te admiro y sabía que no me defraudarías; que al contrario me iría de tu oficina más que satisfecho. Espero que Dios te siga bendiciendo y te permita alcanzar todas tus metas con éxito porque así te lo mereces. Un abrazo, te quiero mucho.

    P.D. – Si no te acuerdas de mi… Angel estudiante UPRRP que hace 1 año te entrevistó en tu oficina allí en la Ave. Kennedy. (:

¡Cuéntame qué te parece! Todo comentario, pregunta y/o sugerencia es bienvenida.