Yizette Cifredo/ May 14, 2012/ Serie: 3 LECCIONES EN CUBA/ 10 comments

Serie: 3 LECCIONES EN CUBA por Yizette Cifredo

Una buena conversación, un libro, una canción, una crisis o un gran dolor pueden transformarnos. Hay momentos o situaciones que nos tocan y pueden cambiar la forma en que vemos el mundo. Viajar es una de esas formas. México, Perú, República Dominicana e Indonesia son algunos países que me han impactado positivamente. Sin embargo, les quiero contar sobre lecciones que aprendí en una visita que hice recientemente a La Habana, Cuba. Los eventos que me conmocionaron no son exclusivos de este país, pero allí sucedieron. Las anécdotas que compartiré no tienen ningún contexto político. Al menos, no directamente. Las vivencias fueron humanas, comunitarias, culturales y artísticas. De las situaciones más sencillas, se generaron lecciones fundamentales en mi vida. Pudo haber sido otro país, pudo haber sido a otra persona, pero ¡qué bueno que fue a mi! y ¡qué rico que fue en Cuba!

Por causalidades del destino, me entero de la oportunidad de participar en un programa de intercambio cultural e investigación educativa. Se trataba de 10 días en Cuba, compartiendo con organizaciones que utilizan el baile y la música como herramientas de salud y bienestar. No lo pensé dos veces. Sometí mi solicitud y documentos y, en menos de lo que pensaba, un miércoles a las 10am aterrizaba en el Aeropuerto José Martí de La Habana.

La ignorancia no sólo es atrevida, también es curiosa. Tan pronto pisas tierra firme comienzas a mirarlo todo como si entraras a la dimensión desconocida. El cielo, las nubes, la tierra, las personas, ¡todo!, como esperando ver algo nuevo o distinto. En cuestión de minutos te das cuenta que no verás a un extraterrestre, que no serás capturado por naves espaciales, que todos los países forman parte de un todo y que son más las cosas que nos asemejan a las que nos diferencian del resto del mundo. Ahora bien, tengo que reconocer que no todos los países sufren el nivel de “pretensión” que nosotros. Creo que sin darnos cuenta nos hemos convertido en víctimas crónicas de las apariencias.

Una vez sales del aeropuerto es inevitable ir por el camino observando las casas, las calles, los carros, la ropa, las modas, en fin “la capota y pintura”. No hay muchos edificios ni casas lujosas. Muchas estructuras lucen antiguas y con poco o ningún mantenimiento. Por la marca y modelo de los carros, parecieras transitar por la carretera de una película de los años ’60 ó ‘70. Estas imágenes son un peligro para quienes sólo usan uno de los cinco sentidos. Llegarían a la conclusión de estar en un país pobre. No podemos juzgar al libro por la portada. Hay otros elementos que deben tomarse en cuenta antes de llegar a conclusiones. La vista sin pensamiento crítico ni emoción puede ser cruel o ilusa. En ambos casos tiene el poder de engañarnos. Para quienes pueden, mas que ver, observar y tienen la capacidad de apreciar, palpar, transpirar, escuchar y saborear, la experiencia y percepción será muy distinta.

Esto que les cuento me lo enseñó una servilleta. Así como lo lee. En el momento de la cena, cuando me siento en la mesa, me tropiezo con una servilleta de tela totalmente deshilada, muy bien puesta y con olor agradable, pero con una que otra mancha. No pude evitar sentir mi primer cachetada -o como decimos nosotros, mi primera “galleta” o “bofetón”-. En mi país, esto se considera basura. La servilleta puede estar higiénica y cumplir con su función de “limpiar”; pero si no cumple con la apariencia, no es aceptable. Me di cuenta que somos fáciles de engañar. La servilleta puede estar llena de gérmenes y bacterias, pero si luce impecable y tersa, la aprobamos. Para complacernos basta con hacernos creer.

Muchos coincidiremos en que no se debe rechazar o desechar algo o a alguien sólo porque no cumple con parámetros estéticos o sociales. Ni las cosas ni las personas se definen por cómo lucen. Debemos apreciar, valorar y disfrutar a la gente y a la vida por sus dones y propósitos, por los valores que realmente nos enriquecen.

Mi estadía a penas comenzaba y una maestra disfrazada de servilleta me dio mi primera lección: “No seas víctima de tus ojos ni esclavo de las expectativas”.

Yz

[En Cuba Diciembre.2011/Enero.2012]

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10 Comments

  1. Wow!! Excelente!”No seas víctima de tus ojos ni esclavo de las expectativas” Sin duda alguna nos falta mucho por aprender. Es tan triste el tiempo y la manera en la que elegimos vivir! Gracias por compartir! Espero con muchas “Ganas” las otras 2 lecciones y todo lo que escribes!!

  2. No conocia este talento tuyo. Estoy impresionada. Gracias por compartir la experiencia.

    1. Agradecida por tus palabras. Las valoro mucho y me motivan a continuar mi desarrollo escribiendo y en muchos otros sueños que, de algún modo, reflejo en este espacio. Un millón de gracias por leerme. ¡Bendiciones siempre! Yz

  3. A mi me paso lo mismo es un bello sitio con gente alegre,culta y muy educada es otro mundo pero de nobleza y belleza rosi busso

  4. A mi me paso lo mismo es un lugar hermoso con gente alegre y muy amable

  5. Wow! Me encantó tu escrito. Me sorprendió conocer esta faceta tuya! Viajar a Cuba es uno de mis deseos escritos en mi “bucket list”. Inmagino debe haber sido una experiencia super enriquecedora en todos los sentidos. Te felicito!!!

  6. ¡Excelente! y en total acuerdo. Dios permita que todos vivamos experiencias que nos eduquen sobre la importancia de las cosas que se aprecian aunque no se vean. Es más importante el propósito que el sujeto. Yizette, estás poniendo tu granito de arena, sigue así… ¡Bendiciones!

  7. Felicidades no conocía de este talento para escribir.Pero inmediatamente vi CUBA me intereso porque viaje a esté país en el 2009 y que marcada desde entonces, fue más que un viaje deportivo con mi hijo un viaje humano y de aprendizaje para nosotros!!!! Me muero por volver para que los cubanos traspasen su escensia en mí nuevamente!!!! Adelante siempre,ahora te admiro más que antes… excelentes trabajos!!! Bendiciones

  8. Que leccion! Estamos acostumbrados a no ir a la esencia d las cosas y dejarnos llevar por las apariencias y al igual q tu un dia aprendi que la vista nos engana! Un vaso d cristal ante los ojos no podemos ver si esta frio o caliente, solo al parpalo es q sentimos si nos quemamos o no!

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