Yizette Cifredo/ May 15, 2012/ Serie: 3 LECCIONES EN CUBA/ 0 comments

Serie: 3 LECCIONES EN CUBA por Yizette Cifredo

Ya habrían pasado 5 días y estaba cautivada. En cada lugar, en cada persona, en cada experiencia ‘algo’ se sentía presente. Se trataba de raíces, folklore y cultura. ¡La esencia de Cuba está viva! Es inevitable estar allí y no sentirla. Es casi imposible no contagiarse. No es forzado, no es un asunto aislado para turistas ni está únicamente relacionado a una época del año. Está en sus genes. No es algo que hacen, sino quienes son. Los tiempos pasan, todo evoluciona y la cultura se va transformando, pero su esencia no debe extinguirse.

Esto nada tiene que ver con adelantos ni atrasos. Es un asunto de identidad. Todo, de algún modo, tiene fecha de comienzo, desarrollo y caducidad. Lo mismo que nace, evoluciona y fallece. La identidad se mantiene en cada etapa. Sucede con las personas y los objetos. Piense en productos como los que ofrecen en los restaurantes de comida rápida. Durante el ciclo de vida la receta original está vigente. La forma de producirse y mercadearse evoluciona pero su esencia se mantiene. Así mismo pasa con nuestra identidad cultural. Para evolucionar como pueblo, necesitamos reconocer y validar nuestra “receta original”.

Observar la identidad folklórica de Cuba, me conectó con la nuestra. Este despertar no fue el efecto de un encuentro dramático con nativos. La verdad, no les tengo un cuento intrépido. Algo bien sencillo, que en la actualidad también se hace en Puerto Rico (con otro enfoque), fue lo que me jamaqueó.

Todos los días visitábamos diferentes organizaciones intercambiando experiencias, conocimientos y puntos de vista. Una vez se cumplía con los compromisos había tiempo para ir a bailar. ¡¡A BAILAR!! Seamos honestos, ¿hace cuánto -cuando alguien le pregunta que hará en la noche- usted no responde “pues, voy un ratito a bailar”? Para mi era maravillosamente extraño. Me considero hogareña, y mis salidas suelen ser tertulias y actividades con familiares y amigos. Sin embargo, cuando escucho sobre socializar, es como si estuviera directamente relacionado con la actividad coloquial y amena de “darse el palo”. La gente sale a “darse unos drinks” o “unas copitas de vino”. No es muy usual eso de salir a bailar. De hecho, muchas veces el asunto de bailar ocurre como efecto de la ingesta de alcohol. Hay quienes te lo dicen así mismo, que “después de pa’l de palos” se les sueltan los pies, las caderas y una que otra cosa más. Sé que hay personas que tienen en su agenda semanal  visitar lugares donde pueden “curarse” bailando un rato, pero no es la norma. Lo que viví en Cuba es que salir a bailar para ellos es tan frecuente y normal como lo es salir a beber para nosotros. ¡Claro que se dan su cerveza, trago o botella de agua! Con tanto ejercicio, ¡quién no!

El punto de todo esto, es que la música que escuchan y los bailes que predominan son los suyos. Mucha rumba, rueda de casino y salsa cubana. Además de los cánticos y bailes a los Orishas. ¡No les puedo explicar lo sabroso que se sentía! Sin entrar en asuntos religiosos ni de ningún tipo, sentí respeto y admiración por su integridad como pueblo y orgullo por su origen. En Puerto Rico somos un país rico en historia y cultura. Tenemos raíces que, lo reconozcamos o no, están en nuestro ADN. Por eso, no podemos dejar de mover alguna parte de nuestro cuerpo cuando retumban los tambores en la bomba; repican los panderos en la plena; o nos seduce la cadencia de la salsa.

Sin duda alguna, en Cuba me acerqué a Puerto Rico. Me propuse salir a bailar y disfrutar de la música caribeña, de nuestra herencia afro-antillana. A moverme, sudar y dejar que se fastidie el maquillaje y el pelo. A que se estruje la ropa, sin temor a críticas, juicios ni opiniones. A bailar, no para demostrar habilidades ni destrezas, sino para disfrutar un poco de nuestro folklore. Ingrediente clave de nuestra receta original.

Esta vez no hubo maestra disfrazada, pero sí tuve mi segunda lección: “Date permiso de remenearte al ritmo de nuestra esencia. Atrévete a bailar al son de nuestra puertorriqueñidad”.

Yz

[En Cuba Diciembre.2011/Enero.2012]

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