Yizette Cifredo/ June 30, 2015/ De Humanos/ 5 comments

¿Qué es la envidia? Según la Real Academia Española, envidia es:

  1. f. Tristeza airada o disgusto por el bien ajeno o por el cariño o estimación del que otros disfrutan.
  2. Deseo honesto de emular alguna cualidad o algún bien que otro posee.

La palabra “envidia” es tan juzgada que cuando leí esta definición hasta le tomé cariño. Cuando pienso en envidia, reconozco que despierta un sentimiento de incomodidad: los latidos del corazón se acentúan, se altera la respiración y comenzamos a sentirnos molestos o tristes. ¡Claro que sé qué es la envidia! He pecado, pues la he sentido. Sería hipócrita decir lo contrario. Definitivamente en momentos de mi vida he sentido el deseo de lograr lo que otros logran, de tener lo que otros tienen, de (incluso) sentir lo que otros sienten. Reflexionando un poco sobre esto, me cuestioné qué puedo hacer con ese sentimiento. O sea, lejos de castigarme por sentirla y reconociendo que existe, darle un bueno uso. ¿Para qué rayos sirve la envidia? Les comparto a las conclusiones que llegué.

Como todo, es importante aceptar el sentimiento, porque nadie va a resolver una situación que entiende que no tiene. No importa cuantas veces te digan caballo, hasta que no te mires el espejo y te encuentres el hocico, no lo eres y no harás nada al respecto. Entonces, me di cuenta que para aceptar el sentimiento, es más importante aún no juzgarlo. ¿Qué de malo tiene sentir envidia? Reflexionemos desde la honestidad humana y espiritual, sin hacer referencia a creencias religiosas o conceptos complejos de estudiosos. Dejándonos llevar por la definición básica del diccionario, ¿cuál es el problema de sentir envidia? Estamos hablando de SENTIR, y ahí está el truco. ¡Estamos vivos! Así que reconocer que, en efecto, sentimos es una buena noticia. Sentir “tristeza airada o disgusto por lo que otro disfruta” es una información muy valiosa sobre el lugar donde estamos parados en nuestras vidas. Tener el “deseo honesto de emular alguna cualidad que otro posee” nos ayuda a conocernos y entender cómo estamos con relación a quiénes somos y quiénes queremos ser. Haz las paces con el sentimiento. Acepta la envidia como un estimulo y observa en detalle al sujeto envidiado, lo mirarás con otros ojos y te sentirás diferente. Aunque sea difícil de creer, te sentirás aliviada o aliviado. En vez de pelearte en contra de quien despierta el sentimiento, reflexiona sobre lo que esa persona está haciendo para lograr estar en el lugar donde está o lograr eso que logró y que tanto deseas. ¡Así de raro como suena! Transforma la competencia en ejemplo, motivación o referencia. En vez de sentarte a criticar, condenar y a buscarle deficiencias; a perder el tiempo en acciones infértiles -que en lo absoluto rinden frutos-, sé humilde y reconoce que, aunque esa otra persona te caiga como petardo, hay algo que envidias de ella. Conviértelo en admiración y úsalo a tu favor. Ese coraje o tristeza que proyectas en otros, no es más que el reflejo de lo que sientes contigo o por ti. No te pelees con nadie ni contigo; reconcíliate, sé pro-activo y productivo.

Reconocer el sentimiento de envidia me ayudó a entender que tengo que moverme, que hay muchas metas que quiero lograr que aún no he logrado o, peor aún, que -siendo bien honesta conmigo- no estoy trabajando para poderlas lograr. Sentir ese coraje o tristeza, esa incomodidad extraña que; no importa dónde te pares, cómo te acomodes, qué te pones o te quites; sigue ahí presente, me ha servido de motivación para “hacer algo” con mis sueños y esos deseos incompletos. Yo me reconcilié conmigo y estoy viviendo con más entusiasmo que nunca para, dentro de mis realidades y posibilidades, lograr esas metas que como mujer, madre, esposa, profesional deseo materializar.  Te invito a que mandes pa’l ca… esa definición de envidia tan negativa y cargada que la sociedad nos ha impuesto, que la mires y te mires de una forma distinta, compasiva, y así encuentres la gran oportunidad que el sentimiento te presenta. No te dejes poseer por la envidia; cabálgala, dómala y escoge hacer algo bueno con ella.

Yz [30.junio.2015]

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5 Comments

  1. Muy cierto, excelente escrito.

  2. Holaaaaa, Yz

    Espero que estés súper bien… me encanto esté escrito, en el cual me siento muy identificada… Yo soy demasiado buenísima para que otra persona me venga a decir “eres una chica muy linda como para poner fotos TAN DEPRIMIDA”, te juro que llore y me moleste y me tembló la mano derecha (me dio estrés), pero no te preocupes, de lo más alto la he visto caer.

    Perdóname en desahogarme pero me lo tenía que sacar, al sol de hoy me estoy preguntando los “porqués” de esta situación.

    Un abrazote bien apretau.
    Besote a ti, Vick & Eva.

  3. Te tengo una clase de envidiaaaaa!!!! Pero de la buena 🙂 Te quiero amiga! Muchas veces nos dejamos llevar el como suene la palabra o el significado que nuestra cultura o comunidad le da. Me encanto la parte cuando escribes “Reconocer el sentimiento de envidia me ayudó a entender que tengo que moverme, que hay muchas metas que quiero lograr que aún no he logrado o, peor aún, que -siendo bien honesta conmigo- no estoy trabajando para poderlas lograr.” Es un sentimiento que hay que hacerle caso, muchas veces nos recostamos y esperamos que las cosas lleguen, cuando lo que tenemos es que movernos nosotros… Te quiero!!!

  4. La envidia es Un sentimiento humano. Todos debemos y deseamos superarnos pero para mi no tiene que ver con la envidia. Yo estoy feliz con Mi carro y Mi casa. Tengo u a amiga que tiene una casa linda o mas grande. Yo me alegro. Si Mi Hijo es Un maestro honrado y el hijo de mi prima es Un astronauta yo me alegro. Es Un sentimiento natural en mi. Me alegra la felicidad ajena tanto como la mia. El deseo de ser mejor ser humano o destacarme no tiene nada que ver con envidia sino en que desde que Tengo uso de razon me Amo.

¡Cuéntame qué te parece! Todo comentario, pregunta y/o sugerencia es bienvenida.