Yizette Cifredo/ December 29, 2017/ De Humanos/ 1 comments

Si supiéramos los efectos que tenemos en las personas que nos rodean mediríamos mucho más nuestras acciones, en especial nuestras actitudes y palabras. Tal cual juego de video, vamos soltando balas y vidas a nuestro paso; lastimando y salvando gente a nuestro alrededor. Es inevitable, todxs lo hacemos. Consciente o inconsciente, adrede o sin querer, lo hacemos. ¿Cómo así? Todos los días, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos a dormir, interactuamos con conocidos y desconocidos a quienes impactamos de forma positiva o negativa; y que de igual manera nos impactan a nosotros. ¡Piensen bien lo que estoy diciendo! Tenemos la capacidad y, más importante aún, el poder de dañarle o arreglarle el día a alguien; de herir o aliviar; de animar o desanimar; de fortalecer o debilitar. No es un asunto de si queremos o no hacerlo, es que ocurre y la única manera de evitarlo es no relacionándonos con absolutamente nadie por ningún medio, jamás. Dado que ese escenario es poco probable, no nos queda otro remedio que reflexionar un poco sobre esto.

¿Cómo yo afecto mi entorno, a mis amados? ¿Cómo me levanto? ¿Qué es lo primero que les digo cuando los veo? ¿Cómo reacciono cuando me cuentan sus situaciones? ¿Con qué actitud llego a mi trabajo, a mi escuela, universidad? ¿Cómo saludo a mis compañeros, clientes? ¿Con qué vibra entro a una oficina? ¿Cómo trato a quienes me prestan servicios? ¿Cómo me despido? Es importante que te cuestiones. No vires la tortilla. No hagas que se trate de ti como víctima. Ponte en la posición de quien ejecuta, responsable de sus acciones. ¿Cuál es tu actitud, tu estado de ánimo, tu nivel de energía la mayor parte del día, de todos los días? Sin duda, es difícil ofrecerle a los demás lo que no somos capaces de ofrecernos. Si la vida te apesta la mayor parte del tiempo, es posible que ese hedor que llevas contamine el ambiente. ¡Ojo! Un desánimo frecuente y severo, pensamientos negativos y destructivos constantes, pueden significar una situación que merezca atención profesional. En esos casos, lo ideal es buscar ayuda (Linea PAS: 1-800-981-0023). Yo me refiero a, casos opuestos a los míos, “pesimismo casi por gusto”. Ahora bien, como dice Chicky Bombon La Pantera para usted y para el mundo entero, si “la vida te sabe a frusta“, pues ese es el sabor que dejará la experiencia que las demás personas tengan contigo.

Ya lo dijo Franklin D. Roosvelt, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. (También se lo dijo el Tío Ben a Spiderman en la película de Stan Lee). Nacimos con ese poder; puedes renegarlo, pero eso no te lo quita. Esto no significa que tienes que aparentar estar de buen humor, cuando no te sientes bien. Lo que significa es que debemos estar conscientes, despiertos, conectados con ese poder que tenemos en cada instante que salpicamos con nuestro ser a la gente. Desde un estatus en redes sociales hasta un saludo de mano, debemos estar presentes y conscientes. Sería bonito que lxs demás tuvieran esa consideración con nosotros, ¡verdad! Empecemos practicándolo. Contagiemos a la gente de lo que hace bien y hace falta. ¿Cuál es tu respuestas? Balas y  Vidas: ¿Salvas o Lastimas?

¡Eeeeeh Jua!!! Escrito siempre con mucho amor y respeto, su #OptimistaCompulsiva;

Yz Cifredo [29.Diciembre.2017]

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1 Comment

  1. Saludos querida, siempre me gusta leer tus escritos ya que están llenos de energía positiva. Muchas bendiciones para ti, Víctor, la beba y tus amados papis Alfredo y Mary( que son mis vecinos del Cortijo y mis amigos de la iglesia)

    Carmen..abrazo apretauuuuuuu, como los das tu jijiji

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