Yizette Cifredo/ September 8, 2020/ #BofetónDeCariño/ 0 comments

¿Dónde comienza la violencia, el maltrato? No siempre comienza de manera evidente. No empieza en la escena de una mujer asesinada a manos de su pareja o como consecuencia de algún acto de violencia de género o machista, ahí culmina; y lamentablemente, no culmina el patrón, sino la vida de esa víctima. 

¿Dónde comienza el maltrato, la violencia? Comienza con la palabra, con la intimidación, la invalidación, con la castración de la expresión. Con el insulto disfrazado de un argumento fuerte que intenta acallar la voz de quien por “tradición” debe permanecer débil. El maltrato es la coerción, inhibición, restricción de la participación justa y equitativa de cualquier persona. El maltrato es cualquier tipo de asalto a la dignidad de un ser vivo. Todo tipo de maltrato es violencia, todo tipo de violencia es maltrato; y no todos los actos de violencia dejan cicatrices visibles en el cuerpo. La violencia no siempre bota sangre. 

Que te griten, que te humillen, que no te dejen expresar, que te quieran empequeñecer e invalidar es maltrato, es violencia y no se debe tolerar. Y ninguna manifestación de violencia es normal. Violencia y respeto son mutuamente excluyentes, porque cuando existe una la otra no se puede dar. Si una persona te respeta no será violenta ni en palabra ni en acción. Porque el respeto valida aún en el desacuerdo y el maltrato cancela y se impone, causa terror. 

Para mí, es importante reflexionar sobre cualquier evento que nos ayuda a visibilizar prácticas y patrones que se deben erradicar. No se trata de juzgar a las personas, pero sí identificar esas acciones que perpetúan y normalizan la violencia. Posiblemente, quienes hemos sido maltratadas, violentados, agredidas entendemos que poner un stop a cualquier manifestación de violencia, por más “pequeña” que sea. Nunca es una “changuería”, es un síntoma de algo más. 

¿Dónde comienza la violencia, el maltrato? ¿Dónde terminan? Es una pregunta que debemos hacernos todas y todos. Mirar en nuestras casas, en nuestros espacios y evaluar si somos practicantes de lo que tanto se critica. Ningún acto de violencia -física, sexual, mental, verbal-  es normal. Ningún acto de violencia se debe tolerar. Donde estamos parados o paradas en este justo momento impactamos vidas. Pongámosle punto final. 

Como siempre, les comparto esta reflexión con todo mi amor y respeto, porque se trata de vernos en el espejo de lo que le sucede a otrxs y mirarnos por dentro.

Yz Cifredo [7.sept.2020]

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