Yizette Cifredo/ October 13, 2020/ #BofetónDeCariño, De Humanos/ 0 comments

Yo no creo que el problema sea dejar una computadora en un carro estacionado o irse de vacaciones y dejar la casa tres días sola. El verdadero problema es la mente codiciosa y egoísta que te quiere robar lo que a ti te ha costado sudor y horas.

El problema no es reclamar que alguien quiere saltar su turno o que uno estaba primero esperando un estacionamiento. El verdadero problema es que el desconsiderado es también violento; golpea y hasta te saca una pistola porque no puede controlar su temperamento. 

El problema no es una falda corta. No es la hora en que uno está en la calle. No es el escote, tampoco son las sonrisas casuales. El problema no es ser considerada atractiva. El verdadero problema es la persona que no puede controlar su impulso, que ataca, acosa y viola creyéndose con poder sobre a quién hace su víctima. 

Y yo le pido perdón a mi hija y a todas las niñas que crecen y no les permitimos ser libres, juguetonas, soñadoras, valientes, inocentes. Que mueven su cuerpo sin maldad y que por culpa de mentes enfermas las tenemos que privar, cohibir, limitar y castigar. Les pido perdón porque merecen mucho más, merecen vivir sin miedo, merecen vivir sin culpa, merecen vivir sin estar en constante riesgo. Merecen una sociedad mucho más sensible y emocionalmente inteligente, que trabaje para erradicar al opresor y no oprimir al inofensivo, al que le toca ser resiliente. 

Yo creo que hemos olvidado el verdadero problema. Lo hemos distorsionado todo. Fíjense que le estamos echando la culpa a los padres, a las madres, a las mujeres, a la gente por no tener malicia suficiente. Porque ahora resulta que para hacer las cosas “bien” tenemos que pensar como ellos; como el asesino, el asaltante, el depredador, el agresor o el violador. Díganme si eso no es una gran tristeza. 

Y yo le pido perdón a mi hija… y le prometo que haré todo lo que esté en mis manos por sembrar semillas de amor en mi tierra, para que goce de su libertad y su esencia. Que pueda existir en toda su inmensidad, alcanzar su máximo potencial porque ella y todas las niñas y niños merecen más. Merecen mucho más. Por favor, tengamos mucho cuidado con operar favoreciendo la violencia y, sin querer, convertirnos en portavoces o facilitadores de la maldad. 

Como siempre, les comparto esta reflexión con todo mi respeto y todo mi cariño… por si les tiene sentido.

Yz Cifredo [12.oct.2020]

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