#BofetónDeCariño 001: No te sientes especial por tus problemas

Yizette Cifredo/ September 28, 2015/ #BofetónDeCariño/ 2 comments

Con este #BofetónDeCariño comenzó esta serie de reflexiones que pretenden invitarlos e invitarlas a re-pensar conductas, actitudes y situaciones. A asumir la responsabilidad de cómo vivimos y reconocer que merecemos y podemos ser felices, aún atravesando situaciones retantes y difíciles. Todos los lunes compartiré estos pensamientos, sacudidas y “bofetones de cariño”. Espero recibir sus comentarios y me ayuden a compartirlos, si son de su agrado. Yesssss!!! Aquí, con mucho cariño, el primer bofetón: Confieso que me choca cuán especiales se sienten muchas personas por los problemas que enfrentan. ¡Sí, así como lee! Se definen por las situaciones que atraviesan, los retos que viven, por sus pesares, dolencias y vicisitudes. ¡Es algo que no cabe en mi mente! Los y las escuchas usando sus atribulaciones para sentirse “excepciones” a la norma, para justificar faltas, para que el resto del mundo les coja pena; a veces, con un tono que se puede confundir con “aires de superioridad”. Cómo un ser humano supera obstáculos es admirable y ¡claro que demuestra carácter, fuerza de voluntad, valentía, vulnerabilidad, humildad, perseverancia y miles de virtudes más que inspiran! Sin embargo, hay una gran realidad.

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¡Me jeringa la “quejadera”!

Yizette Cifredo/ August 15, 2015/ De Humanos/ 0 comments

¡En este escrito me voy a quejar de la “quejadera”! Sí, la verdad es que me indigna y jeringa el uso excesivo y prostituido que le da mucha gente. No sé si con el propósito de dar pena o de recordarse a sí mismos todo lo negativo para poder sentirse plenamente en la miseria. Disculpen, si sueno fuerte. A veces, es necesario expresar las cosas “rough” (sin faltar el respeto) para ver si nos jamaquea un poco y se nos quitan las ganas de estar mal. La queja es una herramienta muy poderosa. Mostrar disconformidad, indignación, dolor o pena, presentar una querella (Real Academia Española, 2015), es legítimo, necesario y meritorio. Levantar la voz ante situaciones que merecen la queja como mecanismo para lograr un cambio, una acción, es válido, valiente y pertinente. Sin embargo, como todo, el abuso cae en lo patológico. Si la queja se convierte en un hábito, en una mala costumbre en la que el “quejón” (persona que se queja obsesivamente) se la pasa esbozando todo lo malo y no hace nada para cambiar sus circunstancias, no propone alternativas ni soluciones, sus quejas

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