A ti, Janice…

Cientos de chicas en el mundo aspiran a convertirse en reinas de belleza. Hace unos días, una persona muy especial para mi, me da la noticia de que viajará a Korea a representar a Puerto Rico en uno de estos concursos. Aunque son pocos los certámenes “famosos”, lo cierto es que durante el año muchas jóvenes viajan a diferentes partes del mundo con el orgullo de llevar en su pecho el nombre de nuestra isla y con el deseo de convertirse en embajadoras de la belleza. Las entiendo porque, aunque mi motivación y experiencia fue muy particular, en el año 2000 lo viví en carne propia. Tan pronto comienza ese proceso surgen millones de preocupaciones. Te haces consciente de las varias fortalezas que tienes, las bastantes debilidades y las innumerables áreas que puedes mejorar. ¡Somos así! Por alguna razón somos excelentes y detallistas identificando nuestros “defectos” y “deficiencias”, pero muy conservadores y cohibidos para reconocer las muchas virtudes que sí tenemos. En fin, comienza la aventura: gimnasio, cabello, rostro, piel,

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“Don’t Cry for… Puerto Rico”

Es difícil no caer en depresión con tanta información negativa que recibimos a diario. Lo cierto es que mucha de esa información proviene de hechos, no es inventada. Es triste, pero no podemos tapar el cielo con una mano. Sin embargo, la divulgación de información en su mayoría se enfoca en catástrofes, controversias, conflictos y situaciones que sin duda son “negativas”. Y es que, por alguna extraña razón, la “responsabilidad” de informar es sobre este tipo de acontecimientos. Además, se da por sentado que lo bueno y constructivo no es tan atractivo como lo malo y destructivo. Para que un suceso positivo sea interesante tiene que ser tres veces más insólito de lo que requiere un suceso negativo. ¡Imagínese un programa diario dedicado a hablar bien del trabajo de los artistas, de las figuras públicas y también de las “privadas” del país! Periódicos que hablen de los aumentos de salarios y promociones en las diferentes empresas; los negocios grandes o pequeños que comienzan; las nuevas plazas que se crean. Imagine

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Amor y Necesidad

“Querer que alguien forme parte de tu vida” es bien distinto a “No querer perder a alguien“. Lo primero te inspira, entusiasma, o motiva. Lo segundo te condiciona, intimida o limita. En lo primero, hay libertad. En lo segundo, hay sometimiento (esclavitud). En lo primero se reconoce y disfruta una existencia, un coincidir. En lo segundo se suprime la propia existencia, se anula o invalida. Lo primero suma o multiplica, lo segundo resta o divide. Lo primero celebra, lo segundo sacrifica. “Querer que alguien forme parte de tu vida” es alegria, confianza, amor… “No querer perder a alguien” es tristeza, inseguridad y, posiblemente, dependencia de un alguien en quien defino, quién soy yo. ¿Te necesito porque te amo o te amo porque te necesito? Yz [14.Octubre.2011]

Víctimas de su medio

Para quienes se mueven en el mundo “comercial” saben que, por lo general, para “vender” un producto es importante que te guste, que creas en los beneficios que ofrece, que estés tan convencido de su excelencia que puedas consumirlo. Ese es el escenario ideal. ¡Cuántas veces hemos recomendado “algo” con tanta pasión que las personas juran que recibimos algún tipo de comisión si lo compran! El tan “bendito” como “maldito” WOM (Word of Mouth): publicidad sin costo, la más efectiva y menos controlada. Se genera a raíz de las experiencias de cada persona. Si es buena, ¡maravilloso! Si es mala, puede hacer mucho daño. Funciona para ambos lados. En fin, de algún modo, el vendedor, es también consumidor. Esto representa un gran peligro. ¿Por qué? Simple, si el producto hace bien, disfrutará de sus beneficios; pero si el producto hace mal, será otra víctima. He aquí la gran paradoja de la vida. Sale el tiro por la culata. Personas que saben muy bien lo que venden, caen redonditos en su

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