¡Se mueve!

VIDA nos inspira a hacer lo que deberíamos hacer todos los días; sentir y sentirnos. Hacernos conscientes de todo lo que pasa en nuestro cuerpo, en nuestra mente y corazón. Dedicamos minutos largos en la espera de su próxima movida; que dura segundos que bastan, que llenan y que tocan la fibra sensible del amor. Lagrimas aparecen. Esa gran maravilla nos aterriza al presente y nos damos cuenta de cuán vivos estamos si nos detenemos, si despertamos. Entonces le hablamos a la esperanza, a la fe, al amor de una VIDA tan conocida como desconocida; tan propia como ajena; tan igual como única. VIDA responde a su ritmo, se deja sentir a su manera, mientras quedamos nosotros

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