AYUDAR: ¿DE CORAZÓN O POR “PAUTA”?

He escuchado diferentes opiniones sobre las publicaciones de personas, empresas o el mismo gobierno en sus redes sociales, en las que exponen las ayudas que ofrecen a las comunidades afectadas por el azote del #HuracánMaría a la isla. Hay quienes se alegran y lo celebran, y también quienes piensan que hay muchx “busca pauta” que se aprovecha del asunto. Les comparto mi reflexión al respecto. Les enumero 3 razones por las que, aunque sí exista quien quiera protagonismo y necesite alimentar su ego, estoy de acuerdo con que lo publiquen y se difunda: 1ero: No es momento para quejarnos por lo bueno. En mi opinion, nunca lo es. Siempre y cuando nadie se vea perjudicado, sino todo lo contrario, ¿a quién le lastima que la razón por la que unxs cuantos hagan el bien sea “curarse en salud”? Y digo unxs cuantxs porque me parece que la gran mayoría lo hace por servir, por entrega, por compasión y por amor a su patria. Después que no sea un engaño que se queda

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¡No seamos miserables!

¡No seamos miserables!

Nos dicen que tenemos que mirar al lado y darnos cuenta de que hay personas peores que nosotros para valorar lo que tenemos. ¡Que cosa tan horrible! ¿Para sentir que estoy bien, tengo que asegurarme que hay alguien peor que yo? ¡Paaar faaavor! ¿De cuando acá mis bendiciones y fortunas se miden según las tragedias y dolencias del prójimo? ¡Señoras y señores, no podemos ser tan miserables! Quizás, quien dijo esa frase por primera vez, lo dijo en otro contexto que de alguna manera se justifica o tenía sentido, pero ahora todo el mundo la usa porque sí y -en efecto- se sienten bien con sus vidas, con lo que tienen, “porque hay gente peor”. En los talleres de motivación que ofrezco lo digo y lo repito, los retos y obstáculos no son “maldiciones” son parte de la vida misma. Igual que las bendiciones y buenas noticias. Todo es parte de esta experiencia espiritual y humana que vivimos en este mundo terrenal. Blanco y negro, arriba y abajo, vida y muerte, todo es parte

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Con quiénes me llevo y con quiénes no…

Con quiénes me llevo y con quiénes no…

Me da tanta tristeza que las personas crean que uno debe relacionarse o simpatizar solo con quienes piensan igual que uno o pertenecen a una misma “clasificación”. Yo no sé ustedes, pero yo tengo relación con estadistas, independentistas, estado-libristas y cuanta afiliación o no afiliación político-partidista exista; con blancos, negros, indios, orientales; con hombres, mujeres, transgénero, travestis y de todas orientaciones e identidades sexuales; con pobres, ricos y los que nos llamamos “clase trabajadora”; con creyentes y ateos; con radicales y conservadores; con cultos, ignorantes y los que creemos que nos paseamos en medio. Mis relaciones y mi forma de tratar a la gente no dependen de si están de acuerdo o no conmigo, o si son diferentes o iguales a mi,  sino del respeto con que nos tratamos para acordar o diferir. Ya lo he escrito y dicho en muchas ocasiones, nada me hace superior ni inferior a ningún otro ser vivo, absolutamente NADA. Aunque practico todos los días ser compasiva, lo cierto es que me cae como una pata en

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Cero Comparaciones. Cero Competencia

Todos podemos disfrutar del sabor y la satisfacción del triunfo, pero como nos hemos creído eso de que hay que “tener más o saber más que los demás” y que hay que “llegar primero o hacer las cosas primero que el resto”, limitamos las posibilidades e invalidamos los esfuerzos. La competencia es demasiada y ha llegado a lo absurdo. Se compite por estar más saludable y más enfermo; ser quien más sufre y quien más goza; por ser el/la mejor y también por ser el/la peor. El “truco”, en esto de la competencia, es que resulta de la comparación. No existen magnitudes sin medidas. Entonces, la gente se la pasa comparándose, midiéndose y tabulándose para definir quiénes son, y saber cuán superior o inferior está su posición en el tablero. Juran que si te pasó algo bueno, se lo quitaste a ellos o a alguien. Que tu sufrimiento o desgracia valida la del prójimo o, peor aún, cancela la de otro. Es ridículo y no tiene sentido. Si no has caído en

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